Ante la cercanía de la muerte reacciona el cuerpo: la guata es la primera en apretarse, la cara palidece, se traga saliva, todos los gestos tienden a caer, también las rodillas entran en shock. No puede ser sólo la sorpresa, que dentro de todo el azar haya posibilidades que no se barajan, es un poco más aterrador, es como la incapacidad de defenderse ante la inminente amenaza, una amenaza natural e ineludible, un depredador agazapado, así es la muerte, se vive con ella. El cuerpo debe haber desarrollado miles de mecanismo de defensa para permitirle a la muerte vivir al acecho. Sin embargo, nadie está preparado para que le salte encima. Y cuando la muerte salta nada se paraliza, los días y el mundo siguen tal cual y a lo mejor eso está mal, quizá algo tendría que cambiar qué sé yo, en vez de café por la mañana un te rojo; despedirse siempre con un beso y un abrazo; lavar la loza, secarla y guardarla; no pasarse todo el día frente al computador encerrada en la casa; jugar más con el hermano chico; amar más; todo eso que ya es bien aprehendido de las películas, de las canciones y que a la hora de los quiubos se olvida, no se practica, se abandona como un bien relegado a la pura ficción...
Bienaventurados los suicidas, son los únicos que le dan la bienvenida a la muerte.
25 noviembre, 2010
16 noviembre, 2010
Tenía que citarlo!
15 noviembre, 2010
Adios a Freud (2)
Apreté un poco las malas ideas con las dos manos sosteniéndome la cabeza. En el traspiés de llegar y abrir la puerta de Freud olvidé todo el falso discurso que tenía para él, al mentir se quiere hablar lo más rápido posible, eso lo sé porque veo Lie to me. En un lapsus que no vi la secretaria estaba a mi lado ofreciéndome un vaso con agua y un paracetamol. Sé que la miré con toda la bondad que pude pero no le di las gracias.
Me sentí abandonada de ideas en esa sala de espera. Lo único que veía era a Freud saliendo de la consulta diciendo que lo esperara un cachito y devolviendose a buscar su chaqueta y las llaves del auto. Listo, que si me tinca un cafecito, me pregunta cuando ya estamos bajando hasta el subterráneo en el ascensor (bien podría ser descensor). Entonces yo voy no más, pensando que mejor un helado, partimos en su auto. Me habla de su señora, de sus hijos, que hay uno de mi edad que ya está casado, yo le digo que mal igual, casarse es el peor negocios ever pero quizá a su hijo no le interese porque como tiene papás médicos, familia cuica, la persistencia de la lucha de clases. Nos cuesta un rato estacionar. Arremete Freud en un lugar donde un auto viene saliendo y agrega, ves el del auto blanco, también está al acecho, pero le ganamos. Nos bajamos a caminar en busca de un café y yo le digo que con helados. Buscar un lugar nos toma el tiempo suficiente para decirle que he mejorado, que ya no siento que no amo a nadie, que en verdad quiero a caleta de personas aunque no se den ni por aludidas. Cómo le hago ahora, le pregunto y él suelta una risita bien tímida como para que no sea tan drástico el cambio de paciente a ser amiga. La nueva tarea entonces es poner al tanto a esas personas de que las amas, me dice, yo preferiría que me enseñara a conservarlas, me basta con alguien que no me dé miedo que se vaya...
Pero es pura imaginación mia no más. La secretaria trata de adelantarme la hora llamando al paciente que venía antes que yo y que confirma su asistencia. Me quedo ahí esperando un poco más de una hora a que Freud me atienda y me despache sin mas ni más. No sé si ésto sea no tener nada pero se siente bien parecido.
Me sentí abandonada de ideas en esa sala de espera. Lo único que veía era a Freud saliendo de la consulta diciendo que lo esperara un cachito y devolviendose a buscar su chaqueta y las llaves del auto. Listo, que si me tinca un cafecito, me pregunta cuando ya estamos bajando hasta el subterráneo en el ascensor (bien podría ser descensor). Entonces yo voy no más, pensando que mejor un helado, partimos en su auto. Me habla de su señora, de sus hijos, que hay uno de mi edad que ya está casado, yo le digo que mal igual, casarse es el peor negocios ever pero quizá a su hijo no le interese porque como tiene papás médicos, familia cuica, la persistencia de la lucha de clases. Nos cuesta un rato estacionar. Arremete Freud en un lugar donde un auto viene saliendo y agrega, ves el del auto blanco, también está al acecho, pero le ganamos. Nos bajamos a caminar en busca de un café y yo le digo que con helados. Buscar un lugar nos toma el tiempo suficiente para decirle que he mejorado, que ya no siento que no amo a nadie, que en verdad quiero a caleta de personas aunque no se den ni por aludidas. Cómo le hago ahora, le pregunto y él suelta una risita bien tímida como para que no sea tan drástico el cambio de paciente a ser amiga. La nueva tarea entonces es poner al tanto a esas personas de que las amas, me dice, yo preferiría que me enseñara a conservarlas, me basta con alguien que no me dé miedo que se vaya...
Pero es pura imaginación mia no más. La secretaria trata de adelantarme la hora llamando al paciente que venía antes que yo y que confirma su asistencia. Me quedo ahí esperando un poco más de una hora a que Freud me atienda y me despache sin mas ni más. No sé si ésto sea no tener nada pero se siente bien parecido.
09 noviembre, 2010
Adios a Freud (1)
Hay que darle tiempo a las cosas para que se disuelvan.Freud me dió de alta y no sé qué mierda hacer.Ingenua creí que luego de varias sesiones gratis íbamos siendo amigos. De amigos ni una microexpresión siquiera ese día, ese día final que me salté todo el protocolo de la secretaria y pasé directo a su consulta empujada por la desesperación, lo único que hubo para mi fue una expresión de odio y sorpresa por parte de Freud y un paciente. Uy sorry, dije y reculé. Tonta, ni cuenta me di que había llegado una hora antes de mi turno. Eso que me fui en micro pa cranear una mentira bien veraz que me permitiera seguir en tratamiento, algo con intento de suicidio de por medio, bien grave y bien trágico. Lo cierto es que estar tan deprimida y no querer morirme en algún punto me enorgullece, como si hubiese librado batalla o competido por ganarme esa posición o como si fuera más digno que andar declamando un suicidio que se cometerá a la espera de una redención o de un salvador bueno mártir que se lleve el cacho. Pero yo no figuro entre esas filas, yo sólo estoy psiquiátrica y médicamente depre o sea, legalmente triste.
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